“Sin control no hay seguridad”, aseguró el Auditor porteño Lisandro Teszkiewicz. 

La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) examinó a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Específicamente se evaluaron dos contrataciones fundamentales: El servicio de mantenimiento integral de la flota automotor mediante una red de talleres y una plataforma informática de interacción y el servicio de provisión de combustible, plataforma de control y dispositivos de carga. 

El informe de la AGCBA evidencia un ambiente de control interno débil. Por ejemplo no se formalizaron mecanismos de medición y se ausentaron reportes en talleres para verificar si los montos aplicados a mano de obra y repuestos respetaban los límites autorizados. 

A su vez, se convalidó un incremento de combustible basado en una nota interna que invirtió por error las cantidades de dos renglones contractuales. Dicho error no fue advertido por la administración y la empresa proveedora (EDENRED) presentó sus liquidaciones replicando la inversión de renglones. Además, en el 100% de sus notas de liquidación la empresa citó una licitación errónea.  

El uso ineficiente de los fondos se traduce en la falta de planificación y gasto en alquileres, debido a fallas en la previsión del contrato de mantenimiento, en este sentido, se destinaron más de $2 mil millones de pesos al alquiler de vehículos, lo que representó más del 11% del gasto total. 

El combustible también fue un problema debido a que hubo inconsistencias en cantidad, precios y trazabilidad de los consumos, detectándose en una nota administrativa, y el error no fue corregido durante las instancias posteriores. Además se detectó que se registraba la adquisición de más litros de combustible a menos precio, cuando en realidad se compraban menos litros y a mayor precio. “Si la policía nos miente en cuanto compra y como maneja sus recursos, ¿cómo van a confiar los vecinos en que la policía cuide y controle la seguridad de la ciudad?” sostuvo el Auditor peronista Lisandro Teszkiewicz.  

Sin un control trazable sobre el mantenimiento o la carga de combustible de los patrulleros, existe un riesgo real de que disminuya la disponibilidad de patrullaje o que aumente la indisponibilidad operativa de móviles por fallas mecánicas o mala gestión logística.  

La falta de mecanismos objetivos para verificar si lo que se paga por repuestos, horas de taller o litros de combustible es correcto,  impide controlar si la parte de los impuestos destinada a la seguridad se emplea eficazmente. 

“La seguridad no puede interpretarse como una zona liberada por la falta de planificación ni la debilidad administrativa. Los recursos deberían controlarse con eficiencia, las contrataciones tendrían que estar formalizadas y cada paso tendría que ser controlado por las instituciones correspondientes para así garantizar una verdadera seguridad y no un discurso para el marketing político. El macrismo gobierna está ciudad desde 2007, no es un error, es un proyecto político”, concluyó el Auditor de Peronismo por la ciudad.