Emotiva ceremonia en el marco de los eventos organizados por el centésimo aniversario del nacimiento de Alfredo Di Stéfano.

En la tarde de hoy se entregó la distinción de Huésped de Honor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Emilio Butragueño Santos, exfutbolista español y actual Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid C. F., quien se encuentra de visita en nuestro país en el marco de los eventos organizados por el centésimo aniversario del nacimiento de Alfredo Di Stéfano, a partir de un proyecto de Declaración impulsado por el diputado Federico Mocchi.

De la ceremonia realizada en el Salón Eva Perón de la Legislatura de la Ciudad participaron, junto al propio galardonado y al autor de la iniciativa, la Vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio; el Vicepresidente 1°, Matías López; el diputado Sebastián Nagata; la diputada Laura Alonso; el embajador de España en la Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde; y, en representación de la Secretaría de Deportes de la Ciudad, el señor Diego Enrich.

Además, entre los invitados especiales estuvieron el exjugador del Real Madrid y periodista deportivo Enrique “Quique” Wolff y Oscar Ruggeri, quien fuera compañero del propio Butragueño, sumándose también familiares de Alfredo Di Stéfano.

Nacido en Madrid el 22 de julio de 1963, Butragueño desarrolló una carrera deportiva que lo convirtió en uno de los grandes referentes del fútbol español de la década de 1980 y comienzos de la de 1990.

Formado en las divisiones juveniles del Real Madrid, se destacó primero en el Castilla, equipo filial de la institución, hasta ser convocado al primer equipo por Alfredo Di Stéfano. Su debut oficial se produjo el 5 de febrero de 1984 frente al Cádiz, en un encuentro en el que ingresó con su equipo en desventaja, marcó dos goles y participó en el tercero para sellar una victoria por 3 a 2.

Desde ese momento se consolidó como una de las principales figuras de una generación que quedó inscripta en la historia del deporte bajo el nombre de “La Quinta del Buitre”, denominación surgida precisamente de su apodo. Junto a Manuel Sanchís, Míchel, Rafael Martín Vázquez y Miguel Pardeza, integró una camada de futbolistas formados en el club que renovó al Real Madrid y protagonizó uno de los períodos más exitosos de su historia.

Durante doce temporadas en el primer equipo del Real Madrid disputó 463 partidos oficiales, convirtió 171 goles y obtuvo quince títulos: seis campeonatos de Liga, dos Copas de la UEFA, dos Copas del Rey, cuatro Supercopas de España y una Copa de la Liga. Además, en la temporada 1990/91 obtuvo el Trofeo Pichichi como máximo goleador de la Liga española. Su estilo de juego, caracterizado por la inteligencia, la técnica, el desequilibrio y una particular capacidad para resolver en espacios reducidos, lo convirtió en uno de los delanteros más destacados de su generación. Su trayectoria también tuvo un capítulo fundamental con la selección española, con la que disputó 69 partidos internacionales y convirtió 27 goles, participando en los Mundiales de México 1986 e Italia 1990 y en la Eurocopa de 1988.

Su reconocimiento excedió los logros colectivos. Recibió en dos oportunidades consecutivas el Trofeo Bravo al mejor futbolista joven de Europa y fue distinguido con el Balón de Bronce en 1986 y 1987. Tras finalizar su etapa en el Real Madrid, continuó su carrera profesional en el Atlético Celaya de México, donde se retiró en 1998.

Una vez concluida su trayectoria como futbolista, Butragueño mantuvo una participación activa en el deporte y, particularmente, en la vida institucional del Real Madrid. Actualmente se desempeña como Director de Relaciones Institucionales del club, función desde la cual representa a una de las entidades deportivas de mayor proyección internacional y participa de manera permanente en actividades vinculadas al desarrollo, la promoción y la difusión del fútbol.

La declaración de Huésped de Honor reconoce a una personalidad cuya trayectoria deportiva, prestigio internacional y aporte al fútbol trascienden los colores de una institución. Visiblemente emocionado, el propio Butragueño comenzó agradeciendo el galardón y manifestó sentirse “abrumado” ante una Ciudad que conoció a los 13 años cuando, según relató, la visitó por primera vez acompañado de sus padres en “un viaje que nunca olvidaré”.

Aquel recuerdo se mantiene intacto, rememorando “cuando Alfredo me dio la oportunidad” y, “con ese acento porteño que nunca le abandonó, me dijo: 'nene, entrás vos'” aquel 5 de febrero de 1984, para sentenciar con emoción que “ese día cambió mi vida”.