Historia Clínica Electrónica Veterianaria, cremación, comisión legislativa y mecenazgo.

El diputado Emmanuel Ferrario presentó cuatro proyectos de ley relacionados con los animales de compañía: uno para crear e implementar la Historia Clínica Electrónica Veterinaria (HCEV); otro para la creación del servicio público de cremación de animales de compañía en el ámbito de la Ciudad; un tercero que busca la conformación de la Comisión de Protección y Cuidado Animal con carácter permanente en la Legislatura porteña y, por último, la puesta en funcionamiento del Programa de Mecenazgo y Patrocinio para la Protección Animal y Apoyo a Organizaciones Rescatistas.

La HCEV tendrá un carácter unificado y obligatorio para los profesionales veterinarios habilitados, y deberá contener, como mínimo, los datos de identificación del animal y de su tutor/a responsable; la identificación del profesional interviniente (con nombre completo y número de matrícula habilitante); consultas clínicas, evolución, observaciones y antecedentes relevantes; estudios realizados y sus resultados; procedimientos y prácticas efectuadas, rechazadas o interrumpidas; intervenciones quirúrgicas; prescripciones; certificados de vacunación; consentimientos informados; y cualquier otro dato que la Autoridad de Aplicación considere necesario.

La realidad muestra que la atención veterinaria de esos animales se realiza hoy de manera fragmentada, sin un registro unificado, sin trazabilidad sanitaria y sin continuidad entre profesionales. Esto da como resultado que, cada vez que un animal cambia de veterinario, ingresa a una guardia o es atendido en un establecimiento que no lo conoce, su historia clínica vuelve, en gran medida, a empezar de cero. Esta fragmentación no constituye únicamente una dificultad administrativa, sino una cuestión sanitaria con consecuencias reales sobre la salud y la vida de los animales.

Un animal sin historial clínico accesible puede recibir una medicación frente a la cual ya presentó reacciones adversas, ser anestesiado sin que el profesional conozca sus antecedentes cardíacos, recibir una vacuna que aún tiene vigente —o dejar de recibirla porque nadie registró su vencimiento— o ingresar a una cirugía sin que el veterinario sepa que presenta una condición preexistente. Ninguno de estos escenarios es excepcional: ocurren cotidianamente porque el sistema actual no garantiza que la información clínica esté disponible donde y cuando se la necesita.

Respecto de la creación del servicio público de cremación de animales de compañía en el ámbito de la Ciudad, lo que se propone es garantizar un tratamiento digno, respetuoso y sanitariamente adecuado de sus restos. Para esto, la autoridad de aplicación deberá implementar, administrar y supervisar el servicio de cremación en el Cementerio Público de la Chacarita y en las demás instalaciones que se habiliten; dictar las normas reglamentarias y complementarias necesarias para la implementación de la presente ley; establecer y actualizar los aranceles del servicio, conforme a los principios de accesibilidad y sostenibilidad; celebrar y supervisar el cumplimiento de los convenios de bonificación con las organizaciones rescatistas; coordinar con el Ministerio de Salud y las autoridades competentes las acciones necesarias para el cumplimiento de las condiciones sanitarias y ambientales del servicio; implementar y mantener el sistema de asignación de turnos; y publicar informes periódicos sobre el funcionamiento del servicio.

En los fundamentos de la iniciativa se explica que en la Ciudad no existe actualmente un servicio público destinado al tratamiento de los restos de animales de compañía. Esto provoca que, frente a la muerte de un perro o un gato, las alternativas disponibles se reduzcan, en la práctica, a servicios privados —muchas veces muy costosos— o a mecanismos que no contemplan adecuadamente las necesidades sanitarias ni el vínculo afectivo involucrado, generando un vacío concreto en un momento particularmente sensible para miles de familias. Los restos de animales de compañía no pueden ser enterrados libremente en espacios públicos ni, en la mayoría de los casos, en propiedades privadas, por lo que muchas veces el único camino disponible es su tratamiento como residuo patológico o la contratación de un servicio privado.

Refuerza todo esto la propuesta para modificar el Reglamento de la Legislatura porteña, dándole el carácter permanente a la Comisión de Protección y Cuidado Animal, dado que en la actualidad los asuntos vinculados a los animales se encuentran comprendidos dentro de la Comisión de Salud, sin contar con un espacio institucional específico. Esto responde a una lógica residual en la que la temática fue incorporándose en ese ámbito ante la ausencia de una comisión propia.

Este refuerzo institucional se complementa con la intención de crear el Programa de Mecenazgo y Patrocinio para la Protección Animal y Apoyo a Organizaciones Rescatistas, destinado a facilitar el financiamiento de proyectos de cuidado y protección animal en la Ciudad. Los objetivos de este programa serán los de fomentar la participación del sector privado en el fortalecimiento del rescate y cuidado de perros y gatos en situación de vulnerabilidad; ampliar la capacidad de respuesta veterinaria, sanitaria y territorial de las organizaciones rescatistas; promover la castración, el tránsito y la adopción; reducir el abandono y los riesgos asociados a la superpoblación animal; y contribuir a la protección animal y a la convivencia urbana.

El diputado Ferrario explica que esta propuesta de mecenazgo y patrocinio está especialmente orientada a la protección animal y al apoyo a las organizaciones rescatistas que, de manera cotidiana, sostienen tareas de rescate, asistencia, tránsito, cuidado, castración y adopción de perros y gatos en situación de vulnerabilidad. Se trata de una propuesta que procura ordenar e incentivar la participación privada mediante una herramienta fiscal transparente, controlada y ya conocida por la técnica legislativa local.

Ferrario explica que, si bien la Ciudad ya reconoce la legitimidad, la utilidad social y la necesidad del trabajo que desarrollan las organizaciones rescatistas, la ausencia de un instrumento estable que permita canalizar financiamiento privado con incentivos fiscales claros, previsibles y auditables tiene como resultado que gran parte del esfuerzo cotidiano de rescate, tránsito, asistencia veterinaria y adopción se sostenga mediante donaciones informales, campañas ocasionales y recursos extremadamente frágiles, laguna que la presente iniciativa busca cubrir.

Se debe recordar que, en septiembre pasado, a instancias del propio Ferrario, la Legislatura de la Ciudad aprobó una nueva ley que modifica el Código Contravencional y de Faltas para endurecer las sanciones en casos de maltrato animal, fijando multas, trabajo comunitario obligatorio y la posibilidad de arresto para quienes hostiguen, abandonen o mantengan animales en condiciones inadecuadas, incorporando nuevas contravenciones como el abandono de animales dentro de vehículos y la cría ilegal.

Por su parte, en mayo de este año, el Gobierno de la Ciudad puso en marcha un nuevo esquema de jornadas de adopción de perros y gatos, con encuentros semanales en distintos parques y plazas, todo con el objetivo de facilitar la adopción responsable, promover el cuidado de los animales y llegar a más vecinos en todas las comunas.