El argumento es que, de concretarse la destrucción, no sería posible revertir sus efectos. 

La Justicia dispuso nuevamente la suspensión preventiva de cualquier intento de demolición del Luna Park, en una resolución que reactiva el debate sobre el destino de este histórico recinto ubicado en la ciudad de Buenos Aires.

La medida fue adoptada por la Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario, que ordenó detener de inmediato las obras al considerar que una eventual demolición podría ocasionar un daño de carácter irreversible.

En su argumentación, los magistrados señalaron que, de concretarse la destrucción del edificio, no sería posible revertir sus efectos aun cuando más adelante se dictara un fallo contrario al proyecto.

La decisión judicial se produjo a partir de presentaciones impulsadas por el constitucionalista Andrés Gil Domínguez junto a organizaciones civiles como Basta de Demoler, Fundación Ciudad y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, que cuestionaron la intervención prevista sobre el inmueble.

El proyecto en discusión contempla la demolición de una parte sustancial del estadio actual para levantar una nueva estructura de mayor capacidad, lo que implicaría intervenir más de 11.600 metros cuadrados y conservar solo una porción reducida del edificio original.

Uno de los ejes centrales del fallo radica en la protección del valor patrimonial del recinto, que posee la categoría de Monumento Histórico Nacional y cuenta con un nivel de protección estructural que restringe modificaciones de gran escala.

En ese marco, los jueces subrayaron que la intervención judicial debe anticiparse a la concreción del daño, al advertir que una demolición tendría consecuencias irreversibles sobre el patrimonio cultural.

El conflicto judicial en torno al estadio se extiende desde hace meses: tras una primera suspensión dictada en diciembre de 2025, una instancia posterior habilitó avances en marzo de 2026, hasta llegar a la reciente resolución que vuelve a frenar el proceso.

Por el momento, las obras permanecen detenidas, a la espera de una definición sobre el fondo de la causa, que podría derivar en modificaciones al proyecto original o en su eventual cancelación.

El caso mantiene en tensión a distintos sectores, dado que el recinto no solo representa un espacio deportivo, sino también un símbolo de relevancia cultural e histórica, escenario de eventos masivos a lo largo de varias décadas.