Proyecto de ley del diputado Sergio Siciliano.

El diputado Sergio Siciliano presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley para establecer la obligatoriedad de la sala de 3 años en el sistema educativo, tanto de gestión estatal como privada, fijando dos años de plazo para que los establecimientos educativos puedan garantizar su implementación.

De esta forma se pasaría de cuatro a tres años el comienzo del proceso educativo porteño, convirtiendo al distrito en pionero, ya que a nivel nacional está fijado en los 4 años, algo que esta propuesta busca modificar.

Entiende el diputado Siciliano que este cambio garantizaría “el acceso universal con criterios de equidad, calidad pedagógica y prioridad territorial”, en una propuesta que se inscribe en la convicción de que “la escolarización temprana no es un ‘plus’, sino una política educativa estratégica para la igualdad de oportunidades y el derecho a aprender desde los primeros años”.

Sostiene el legislador del oficialismo porteño que “existe sobrada evidencia de investigaciones y organismos internacionales que dan cuenta de que la educación en la primera infancia tiene impactos duraderos en aprendizajes posteriores, la continuidad de trayectorias y la inclusión social”.

Una socialización que se fortalece con la incorporación anticipada al sistema educativo formal, la cual, “al analizar el proceso argentino de ampliación de obligatoriedad”, dice Siciliano, muestra “que la obligatoriedad del nivel inicial ya tiene décadas de historia y que la normativa nacional avanzó desde la sala de 5 hacia la sala de 4, incorporando la universalización de servicios para la sala de 3 como horizonte, con prioridad en los sectores menos favorecidos”.

Una incorporación de la sala de 3 en la que “se ha ido progresando en la matriculación sin ser obligatoria, a partir de políticas específicas y jurisdiccionales”, explica el legislador, estimando que existe en el distrito “una tasa de cobertura de sala de 3 del 68 %, lo que evidencia un margen de no escolarización en una etapa decisiva del desarrollo, pero también un alto porcentaje de niños y niñas escolarizados a los 3 años, que hace aún más valiosa la extensión de la obligatoriedad”. Porcentaje que, remarca, “es considerablemente superior a la media nacional”.

Siciliano, quien viene ejerciendo la presidencia de la Comisión de Educación de la Legislatura porteña, destaca esta “política sostenida” en la Ciudad, priorizando “las edades tempranas de escolarización en la infancia”, y remarca que “hacer obligatoria la sala de 3 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es un gesto simbólico, sino una política pública que apunta a fortalecer el derecho a aprender desde edades tempranas y a evitar que las brechas iniciales se transformen luego en trayectorias posibles de fracaso escolar, sobreedad o trayectorias interrumpidas”.

Un proyecto que busca, respecto del Estado —afirma—, “profundizar esa responsabilidad en el punto donde el impacto es mayor: la primera infancia”, una etapa que describe como “un período altamente sensible, durante el cual se sientan las bases para un desarrollo adecuado y la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”. Esclareciendo que “la neurociencia y otras disciplinas proporcionan evidencia sobre cómo las consecuencias de las interacciones y experiencias vividas por el niño durante los primeros años de su vida repercutirán en el desarrollo de su cerebro y, por ende, en las dimensiones física, cognitiva y socioemocional a lo largo de su vida”.

Todo un diagnóstico que se refuerza ante las “variaciones recientes en la matrícula de nivel inicial por edad y sector” que se están dando a nivel local, rescatando “la necesidad de una política activa y sostenida que se desarrolle con metas y monitoreo público”, tal como lo explica Siciliano.

Se trata, pues, de “una ventana de oportunidad coyuntural para avanzar en políticas integrales de educación de calidad, inclusiva y de acceso temprano a las trayectorias educativas obligatorias”, afirma el legislador, donde “la extensión de la obligatoriedad en sala de 3 no debe ser consecuencia de este dato, sino una política pública sostenida en datos e información científico-académica y en compromisos normativos internacionales y locales”.

Asienta que se trata de “justicia educativa”, en la postura de Siciliano, ya que “cuanto más temprana es la intervención educativa de calidad, mayor es la posibilidad de construir igualdad real de oportunidades”. En un convencimiento “de que la inserción escolar temprana es fundamental para el logro de mejores oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida”.