Proyecto del diputado porteño Matías Barroetaveña.
El proyecto de ley presentado por el diputado porteño Matías Barroetaveña propone la creación de una red de Refugios Climáticos Urbanos Intervenidos (RCUI) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el objetivo de mitigar los efectos del calor extremo y proteger la salud de la población, especialmente durante olas de calor cada vez más frecuentes.
Estos refugios no serán solo espacios señalizados, sino lugares especialmente acondicionados para brindar alivio térmico real. Podrán ubicarse tanto en espacios públicos al aire libre como en edificios públicos, siempre que cumplan con criterios claros de infraestructura, accesibilidad y funcionamiento.
En el caso de los espacios públicos, los refugios deberán contar con sombra efectiva y continua, una cobertura vegetal significativa, áreas de descanso cómodas, acceso gratuito a agua potable, sistemas de enfriamiento pasivo (como aspersores o difusores), reducción de superficies que acumulen calor y una señalización clara y visible que permita identificarlos fácilmente.
Cuando se trate de edificios públicos, los RCUI deberán garantizar ingreso libre y sin restricciones, espacios adecuados para permanecer al menos 30 minutos en condiciones de confort térmico, ventilación o climatización adecuada, acceso a agua potable y información clara sobre horarios y condiciones de uso. Estos espacios deberán estar diferenciados de las funciones habituales del edificio para evitar interferencias.
El proyecto establece que la localización de los refugios priorice las zonas con mayor densidad poblacional, menor acceso a espacios verdes y mayor exposición al efecto de isla de calor urbano, utilizando indicadores ambientales y urbanos para una planificación equitativa.
Además, se prevé una coordinación interministerial entre áreas de ambiente, espacio público, salud, desarrollo social y comunicación, junto con una planificación que garantice mantenimiento permanente, protocolos claros de funcionamiento y capacitación específica del personal.
Durante alertas por altas temperaturas, los refugios deberán activar un funcionamiento especial, ampliando horarios, garantizando agua potable y áreas de descanso, y difundiendo activamente su disponibilidad.
Finalmente, la iniciativa contempla mecanismos de monitoreo y evaluación pública, con indicadores verificables y comunicación transparente hacia la ciudadanía, incluyendo mapas actualizados de la red de refugios.
La ley deberá ser reglamentada dentro de los 90 días posteriores a su promulgación, sentando las bases para una política urbana de adaptación climática con foco en el cuidado de la salud y el derecho a la ciudad.
Frente a este escenario, el presente proyecto de ley, autoría del diputado porteño Matías Barroetaveña, del bloque Fuerza por Buenos Aires, propone fortalecer la política de adaptación climática de la Ciudad mediante la creación de los Refugios Climáticos Urbanos Intervenidos. Esta iniciativa no constituye un cambio meramente nominal, sino la incorporación de una definición operativa y normativa clara. Los refugios climáticos urbanos intervenidos se conciben como espacios que han sido técnica y funcionalmente acondicionados para cumplir un rol efectivo de alivio térmico, permanencia segura y cuidado de la población durante eventos de calor extremo.
A diferencia de la identificación de espacios preexistentes como refugios climáticos, el proyecto del diputado Matías Barroetaveña incorpora criterios mínimos obligatorios de infraestructura, estándares verificables de funcionamiento, responsabilidades de gestión y mecanismos de evaluación. Asimismo, introduce criterios de priorización territorial basados en la equidad y la justicia climática, estableciendo que la localización de los nuevos refugios deberá concentrarse en aquellas áreas de la ciudad con mayor impacto del calor extremo, como los barrios densamente poblados, con menor disponibilidad de espacios verdes y mayor exposición al fenómeno de isla de calor urbano.
De este modo, la iniciativa impulsada por el diputado Matías Barroetaveña busca fortalecer la resiliencia urbana frente al cambio climático, reducir los riesgos sanitarios asociados al calor extremo y avanzar hacia una Ciudad Autónoma de Buenos Aires más saludable, inclusiva y ambientalmente justa. La creación de refugios climáticos urbanos intervenidos se plantea así como una herramienta concreta de adaptación, alineada con las mejores prácticas internacionales y con la necesidad urgente de transformar el espacio público para responder a los desafíos climáticos presentes y futuros.













