Estadística de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

Las denuncias por fraudes digitales y los reclamos vinculados a deudas en tarjetas de crédito encabezan actualmente las consultas que recibe la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Así lo indican los registros del organismo, que advierten un crecimiento sostenido de estos casos en un contexto de mayor fragilidad económica de los hogares.

Desde la Defensoría Bancaria, a cargo de Arturo Pozzali, señalaron que los episodios más frecuentes están relacionados con engaños en línea, accesos indebidos a cuentas y maniobras de suplantación de identidad. A diferencia de lo que suele suponerse, la mayoría de las estafas no se apoya en ataques informáticos sofisticados, sino en estrategias de manipulación que comienzan con mensajes, enlaces o llamados telefónicos.

En muchos casos, el fraude se inicia cuando los delincuentes logran tomar control del teléfono celular de la víctima. A partir de allí, acceden a aplicaciones bancarias, redes sociales y servicios de mensajería, realizan transferencias, gestionan créditos y solicitan dinero a contactos, haciéndose pasar por el titular de la línea.

El organismo puso el foco en el rol central que ocupa el celular como puerta de entrada a la vida digital. “Cuando se pierde el control del teléfono, el daño no se limita al dinero disponible: también queda expuesta la identidad de la persona”, advirtieron desde la Defensoría.

Otra modalidad habitual incluye llamados que simulan provenir de bancos, billeteras virtuales o empresas de servicios. Bajo distintos pretextos, los estafadores inducen a ingresar a sitios falsos, compartir códigos de seguridad o instalar programas de acceso remoto. De ese modo, muchas operaciones quedan registradas como válidas por los sistemas, aunque fueron realizadas tras un engaño.

Este escenario local se alinea con los datos nacionales relevados por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), que en su informe 2024 contabilizó 34.468 reportes por delitos informáticos, un 21,1% más que el año anterior. El fraude online concentró casi dos tercios de los casos, seguido por la suplantación de identidad y los accesos ilegítimos a cuentas.

Ante la pérdida o el robo de un celular, la Defensoría recomienda actuar de inmediato: bloquear el dispositivo desde las herramientas oficiales del sistema operativo, contactar al banco o billetera virtual para frenar movimientos y realizar la denuncia correspondiente ante las autoridades. La rapidez en esos pasos puede ser clave para limitar los daños.

En materia de prevención, el organismo aconseja utilizar bloqueo de pantalla, contraseñas seguras y distintas para cada servicio, activar la verificación en dos pasos y desconfiar de mensajes que apelen a la urgencia o soliciten datos personales. También recordó que ninguna entidad financiera solicita la instalación de aplicaciones por fuera de sus canales oficiales.

Además de los fraudes digitales, crecen los reclamos por deudas en tarjetas de crédito. Muchos usuarios aseguran haber cumplido con los pagos, pero se encuentran con intereses acumulados, recálculos automáticos y cargos adicionales. La combinación de consumos con tarjeta y préstamos personales suele derivar en situaciones de mora cuando no se cubre el pago mínimo o se abona fuera de término.

El fenómeno se ve agravado por el contexto económico. Según datos del Banco Central, la morosidad en los préstamos a hogares pasó del 4,5% al 7,8% en 2025. En paralelo, estudios académicos reflejan un mayor uso de la tarjeta de crédito para gastos cotidianos, especialmente en supermercados.

Frente a este panorama, la Defensoría recomienda revisar con atención los resúmenes antes de pagar, controlar fechas de vencimiento, montos mínimos, tasas de interés y cargos adicionales. “Un chequeo a tiempo puede evitar que un pequeño atraso se convierta en una deuda difícil de revertir”, señalaron.