La Ciudad Autónoma de Buenos Aires enfrenta un desafío educativo vinculado a la fuerte disminución de la natalidad en el distrito, una tendencia que impacta directamente en las escuelas públicas. En los últimos años, el número de nacimientos registrados en la Ciudad ha caído de manera sostenida, obligando a diversas escuelas a cerrar cursos y reorganizar divisiones. Esta situación es especialmente notable en los niveles iniciales y en los primeros años de la primaria, donde la matrícula ha quedado por debajo del mínimo necesario para mantener grupos independientes.

Según datos del Registro Civil porteño, las actas de nacimiento pasaron de 76.298 en 2016 a 43.075 en 2023, lo que representa una caída de más del 43% en ocho años. En el primer semestre de 2024, la reducción fue aún más marcada, con 20.214 nacimientos, casi la mitad menos que en el mismo período de 2016. 

Además, informes del Instituto de Estadística y Censo de la Ciudad revelan que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) —que mide el promedio de hijos por mujer— cayó a 1,09 en 2023, el nivel más bajo registrado en la historia del distrito y muy por debajo del umbral de reemplazo generacional. También se observa un aumento en la edad promedio de las madres, que supera los 30 años, y una fuerte disminución de la fecundidad adolescente. 

Esta contracción demográfica se traduce en ajustes organizativos en la educación pública. Directivos educativos indican que la baja matrícula obliga a combinar grados o a trasladar estudiantes entre instituciones, lo que genera inquietud entre familias y docentes por los cambios logísticos y pedagógicos. Los sindicatos del sector también expresan preocupación por el impacto que estas modificaciones podrían tener en la asignación de recursos y cargos laborales, en un contexto ya complejo para el sistema escolar.

Frente a este escenario, el Ministerio de Educación porteño está evaluando diversas estrategias para hacer frente a la realidad demográfica, como la implementación de “parejas pedagógicas” —dos docentes en aulas con grupos reducidos— con el fin de adaptar la oferta educativa sin sacrificar la calidad de enseñanza. Sin embargo, desde distintos sectores se reclama una mayor planificación y diálogo con las comunidades educativas para asegurar trayectorias escolares estables y sostener los estándares de equidad y calidad en la educación pública.