Uno de los temas planteados por vecinos y vecinas de Belgrano al jefe de Gobierno, Jorge Macri, durante el encuentro del pasado 9 de julio, fue la presencia de ratas en el Barrio Chino, algo que indican va en aumento, teniendo como causal el descontrol de los residuos que generan los locales gastronómicos.

Quienes tomaron la palabra dejaron plasmada la molestia que significa convivir con un movimiento de personas que visitan el lugar, generando gran cantidad de basura, bandejas de plástico y cartón con resto de comidas, que se combina con la mala conducta de los dueños de esos locales, que sacan las bolsas de basura a cualquier hora del día, provocando un combo de suciedad que no encuentra solución.

Frente a esto, desde el propio Gobierno porteño se ha dado a conocer, en las últimas horas, la existencia de un plan de desratización que se lleva adelante en toda la Ciudad, con acciones permanentes desde la concreción de cerca de 100.000 operativos al año en vía pública, en espacios verdes y en dependencias gubernamentales, cuestión resaltada por el propio jefe de Gobierno, Jorge Macri, al dar una respuesta al reclamo vecinal, explicando que se trabaja a diario en resolver esta problemática.

Una explicación a la que se sumó, durante el encuentro, el propio ministro de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, Gabriel Mraida, recordando que los locales gastronómicos deben gestionar de manera diferenciada sus residuos, por ser generadores especiales, indicando que el no hacerlo es causal de multas, pidiéndoles a los vecinos y vecinas que realicen las denuncias correspondientes, a través Boti, el WhatsApp de la Ciudad, escribiendo al +54 11 5050-0147, o llamando al 147.

Se debe tener presente que desarrollar una actividad comercial que implique estar catalogado como generador especial de residuos obliga a llevar adelante una gestión responsable de los mismos.

Esto en conformidad con lo establecido en el Art. 14 inciso c) de la Ley 1854 y en la Resolución Nº 454-MEPUGC/21, donde se ha dejado establecido que están catalogados en esta nómina hoteles 4 y 5 estrellas u hoteles de más de 100 habitaciones o 200 plazas; bancos, entidades financieras y aseguradoras; súper e hipermercados con más de 4 cajas registradoras; shoppings, galerías y centros comerciales; locales que posean una concurrencia mayor a 300 personas por evento; establecimientos pertenecientes a cadenas comerciales con 6 o más sucursales o franquicias en CABA; industrias, comercios y toda actividad privada que genere más de 500 litros diarios; hospitales, clínicas, sanatorios, centros e institutos de salud privados con internación; edificios corporativos de régimen horizontal con uso profesional/comercial; y eventos masivos en espacio público o privado.

Esto los obliga a la totalidad de los comercios del Barrio Chino, por ser un Centro Comercial a Cielo Abierto, como promociona el propio Gobierno en otros puntos del territorio porteño, a adoptar medidas tendientes a disminuir la cantidad de residuos que generan, que lleva a tener que separarlos y clasificarlos correctamente en origen, en fracciones húmedas y reciclables; a inscribirse en el Registro de Generadores Especiales; y a contratar un servicio privado de recolección y transporte de residuos húmedos, no pudiendo disponer del sistema que presta la Ciudad en la vía pública o en los contenedores negros.

Hay que recordar que en agosto del año pasado, inspectores del Ministerio Público Fiscal, pertenecientes a la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), decomisó 370 kilos de pesca sin origen trazable de especies marítimas, en locales de las calles Arribeños, Mendoza y Olazábal, por valor de $4 millones, procediendo a la clausura de uno de los establecimientos al encontrarse heces de roedores en las cámaras frigoríficas. 

Está claro que muchos de los comercios del Barrio Chino no cumplen con las disposiciones vigentes, siendo esta una de las causales de la presencia de roedores en la zona, por lo cual no es un tema menor ser protagonista al momento de denunciar estas situaciones, como las que sufren  vecinos y vecinas de los edificios pegados al corredor comercial del Pasaje Via Viva, donde conviven a diario con infinidad de roedores, todo producto de este descontrol de salubridad.

Foto: mibelgrano