En la Legislatura porteña buscan limitar las menciones a favor de estados extranjeros.
Una de las características de las y los representantes parlamentarios de la Izquierda es la de jurar, entre otras motivaciones, por Palestina. Sin ir más lejos, en la asunción como legisladora porteña, el pasado 9 de diciembre, la diputada Vanina Biasi juró “…por el derecho de la ciudadanía a repudiar los genocidios que se cometen en el mundo y a decir viva Palestina libre”.
Esta situación podría no tener continuidad en el tiempo si se aprueba el proyecto de modificación del Reglamento Interno de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, impulsado por la diputada Sandra Rey, de La Libertad Avanza, quien propone que el acto de juramento guarde “decoro y solemnidad”, lo cual traduce en la expresa prohibición de “jurar por Estados extranjeros o sus símbolos”.
A la hora de fundamentar la propuesta parlamentaria, la diputada Rey asegura que la misma tiene como finalidad “fortalecer la institucionalidad, la previsibilidad y el respeto dentro del ámbito de este cuerpo legislativo”.
Explicitando que “desde nuestra perspectiva”, en alusión a una cosmovisión que involucra a quienes la acompañan en la iniciativa, la diputada y presidenta de bloque Pilar Ramírez, junto a los legisladores del mismo espacio Marcelo Ernst y Leonardo Saifert, “la función pública o algo así, no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para garantizar los derechos individuales a la vida, la libertad y la propiedad”. Valores que la llevan a entender momento del juramento para la toma de posición del cargo como “un acto formal y solemne que debe ajustarse a pautas conformes con los valores mencionados”.
Desprendiéndose que ese juramento, entiende la diputada Rey, “no es un espacio de expresión política personal ni un mitin partidario”, sino un “reconocimiento de la autoridad de la Constitución y de las instituciones que emanan de ella”.
Entendiendo la legisladora de La Libertad Avanza que alterar esta fisonomía “para introducir consignas ideológicas o reivindicaciones sectoriales —como se ha evidenciado en numerosas ocasiones en esta Casa—, está anteponiendo su arbitrariedad por sobre la objetividad de la norma que juró o prometió cumplir”.
“Solemnidad” y “decoro” en el acto de jura, que “actúan como un nivelador” y que, al obligar “a todos los representantes a ceñirse a una fórmula preestablecida, se evita que el acto se convierta en una competencia de retórica o en una plataforma de propaganda”, eliminando toda posibilidad de “discrecionalidad”, de libre albedrío.
En el criterio de la propuesta de la diputada Sandra Rey, se está preservando “el respeto por los ciudadanos que esperan que sus representantes se sometan a reglas como lo hacen ellos”, entendiendo que “la prohibición expresa de jurar por Estados extranjeros o sus símbolos es en efecto una medida de protección de la soberanía nacional y local”. Alegando que quien representa a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “debe su lealtad primaria y exclusiva a la Constitución Nacional, a la Constitución de la Ciudad y a sus mandantes”.
La previsible culminación del hilo argumentativo de la legisladora de La Libertad Avanza expone que “la utilización de símbolos de Estados extranjeros durante un acto de asunción de cargo público genera un conflicto de intereses simbólico y jurídico”, mencionando que “el ejercicio de la función legislativa no puede estar condicionado por lealtades externas que no han sido validadas por el cuerpo electoral argentino”.
Una propuesta de modificación del Reglamento Interno de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que, a los ojos de la diputada Rey, no debe ser tomada como “un ejercicio de rigidez innecesaria”, sino como una “reafirmación de valores que defendemos: razón, orden institucional y respeto por la ley”, dejando de lado “los caprichos del funcionario de turno”.














