Importante proyecto impulsado por la diputada porteña Claudia Negri.

La presión laboral es una problemática transversal que afecta a millones de trabajadores, pero su impacto se vuelve crítico cuando la tarea consiste, justamente, en cuidar la vida de los demás. En el ámbito de la salud, tanto pública como privada, el personal suele encontrarse con un nulo acompañamiento institucional frente al estrés, lo que repercute no solo en su eficacia profesional, sino también en sus esferas personales y afectivas. El reciente y trágico caso de los médicos que consumían propofol, que derivó en la muerte de Alejandro Salazar, abrió un debate profundo y urgente sobre las razones que llevan a profesionales de la salud a recurrir a sustancias que limitan sus potencialidades y los vuelven vulnerables. La respuesta asoma en las estadísticas del desgaste: médicos y médicas, residentes o de planta, padecen de forma masiva el síndrome de burnout, un estrés laboral crónico cuyos síntomas principales incluyen el agotamiento físico y mental, la despersonalización, el distanciamiento emocional y una baja sensación de realización personal.

Las cifras en nuestro país son alarmantes. Según un relevamiento presentado en el Congreso Argentino de Cardiología, el 64% de los médicos y médicas sufre este síndrome de desgaste. El estudio señala, además, que el estrés crónico es más pronunciado entre los residentes y los profesionales menores de 50 años. A este panorama se suma una realidad que suele invisibilizarse, como es el consumo problemático de sustancias y medicamentos. El fácil acceso a psicofármacos en el ámbito sanitario, combinado con la sobrecarga horaria y la naturalización del sufrimiento emocional, configura un factor de riesgo específico que ha dejado en evidencia la ausencia de dispositivos estatales capaces de detectar y acompañar estas situaciones de manera oportuna.

Frente a esta crisis, desde la Legislatura porteña, la diputada de Fuerza por Buenos Aires, Claudia Negri, impulsa una respuesta institucional por medio de la creación del Programa Integral de Cuidado de la Salud Psicofísica del Personal de Salud. La iniciativa, que se canalizará a través de un Comité interdisciplinario e intersectorial, propone que la autoridad sanitaria implemente acciones, protocolos, guías de buenas prácticas y mecanismos de detección temprana. En los fundamentos de la propuesta, la legisladora —quien además es médica y vicepresidenta de la Comisión de Salud— advierte que la evidencia científica ha documentado de manera consistente que las tasas de burnout en el personal sanitario oscilan entre el 30% y el 60% en distintas especialidades, con mayor incidencia en servicios de emergencia, oncología, cuidados intensivos y salud mental, un cuadro que se agravó significativamente tras la pandemia de COVID-19 y que aún no ha sido abordado de forma sistemática.

De acuerdo al proyecto, el mencionado Comité tendrá la función de proponer estrategias destinadas a promover el bienestar laboral y facilitar el acceso a consultas de asistencia psicológica y psiquiátrica, garantizando siempre la estricta confidencialidad para evitar la estigmatización del profesional. Asimismo, se contempla la creación de "espacios de descarga" para la contención institucional tras eventos traumáticos o críticos, la capacitación en autocuidado y la implementación de evaluaciones periódicas para la prevención de adicciones y trastornos psicológicos. Para asegurar el cumplimiento de estos objetivos, el organismo deberá confeccionar protocolos de actuación específicos y remitir un informe anual a la Comisión de Salud de la Legislatura en el mes de marzo de cada año.

Esta propuesta reconoce que el sistema público de salud de la Ciudad descansa sobre el trabajo cotidiano de miles de profesionales, técnicos y auxiliares que sostienen la atención en condiciones de alta complejidad. Resulta una paradoja alarmante que, mientras existen programas orientados a la atención psicofísica de los pacientes, quienes cuidan la salud de otros carezcan de herramientas institucionales para el cuidado de su propia vida. El proyecto de la diputada Negri busca saldar esta deuda histórica mediante acciones que, según explicó la propia legisladora, se orientan exclusivamente al cuidado del trabajador, sin ninguna finalidad sancionatoria ni disciplinaria, entendiendo que proteger a quienes nos curan es una urgencia impostergable del sistema sanitario.